La Organización del Yunque

La Organización Nacional del Yunque fue fundada en 1953 por Ramón Plata y otros doce muchachos mexicanos en la Universidad de Puebla. El objetivo de esta asociación cívico-política es llevar la buena noticia del Evangelio a la política. En otras palabras, hacer realidad mediante la actividad en las instituciones y en la sociedad el mensaje de “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”.

Naturalmente, todo lo católico tiende a no ser bien recibido por determinados sectores sociales. Por ello, en Internet pueden encontrarse páginas web que pretenden demonizar al Yunque. Lo hacen desde una perspectiva católica, pero con un fondo absolutamente laico. Otros son sencillamente manifestación del odio anticatólico, más encendido cuanto más se acerca a la ortodoxia, como se puede comprobar en esta entrada en la Red Voltaire.

Lamentablemente la famosa Wikipedia sólo toma como referencia estas fuentes interesadas y reproduce como cacatúa lo que el periodista mexicano Álvaro Delgado plasmó, con más éxito editorial que rigor histórico, en sus escritos. Como sucede habitualmente con este tipo de publicaciones un tanto sensacionalistas, los libros de Delgado ven la luz en los albores de este milenio con la llegada del Partido Acción Nacional al poder. Entonces, Delgado disparó a diestro y siniestro contra los miembros del PAN montando en torno a ellos una historia plagada de errores, listas negras con el único fin de desprestigiar políticamente . Algunos de ellos han quedado evidenciados simplemente con el paso del tiempo, otros ni siquiera han sido aclarados.

Pero todo se remonta mucho más atrás. El espíritu de esta organización bebe de la mencionada guerra cristera, presidida por el odio anticatólico imperante en México y el ataque arrollador de la masonería para tomar el poder en las instituciones, como hemos visto en otras entradas de esta bitácora.

Así, debe entenderse el nacimiento de la Organización Nacional del Yunque en el México de los años 50, en el que continuaba librándose de manera encubierta la batalla entre una élite que quería expulsar todo símbolo religioso de la sociedad y un pueblo que llevaba años resistiéndose a dejar de lado una fe que siempre llevó en su corazón. Sin embargo, el catolicismo estaba políticamente inactivo y los muchachos de Plata se adelantaron a las disposiciones del Concilio Vaticano II en lo referido al protagonismo de los laicos en la vida pública.

En cierto sentido los tiempos han cambiado, es verdad. Sin embargo, viendo el desarrollo de esta organización, diría que se ha adaptado perfectamente al cambio. Tuve oportunidad de hablar con Manuel Díaz Cid, quien me dio detalles de la evolución de la Organización Nacional del Yunque. De hecho, buena parte de lo que sé al respecto procede de mis conversaciones con el profesor durante una estancia en México hace unos años. A pesar de su punto de vista crítico, Díaz Cid hablaba con orgullo de la contribución del Yunque a evitar que México se convirtiera en una especie de Cuba, sólo que con mayor potencial.