La ACNP y la CEDA

La Asociación Católica Nacional de Propagandistas fue fundada en 1909 en el colegio Areneros de Madrid. El Padre Ángel Ayala contó para ello con un grupo de congregantes marianos entre los que destacó Ángel Herrera Oria. Su finalidad era la formación de élites católicas que defendieran a la Iglesia. Como en tantas ocasiones, el fundador se adelantaba a los duros tiempos que vendrían durante la República y la Guerra Civil

Sus principales obras son el diario El Debate y la Editorial Católica; el Partido Social Popular, la Confederación Católico-Agraria y la Confederación de Estudiantes Católicos; Acción Popular y la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA); Acción Católica, la Confederación Católica de Padres de Familia (CONCAPA) y el sindicalismo católico patronal y obrero; el Instituto Social Obrero y el Centro de Estudios Universitarios (CEU). Algunos de ellos han sido estudiados extensamente en otras entradas de mi bitácora, ya que merecían por su importancia ser tratados de manera particular. Obviamente, toda esta obra va creciendo a lo largo de los años y ha alcanzado su culminación en el CEU, cuyos colegios y universidades se extienden por las más importantes ciudades españolas.

Merece la pena mencionar que, tras su fundación en 1909, en 1912 se ve la necesidad de contar con un medio de comunicación. Herrera Oria vio en este aspecto la clave para llegar a la sociedad y cumplir el principal fin arriba mencionado. Así, la ACNP consiguió gratuitamente la cesión de la cabecera de El Debate, que compraron Herrera Oria y José María de Urquijo. Los tiempos permitirían un excelente crecimiento de la asociación, que durante la Dictadura de Primo de Rivera florece y aumenta su número hasta alcanzar más de medio millar de propagandistas. El régimen de Primo de Rivera, muy lejos de una dictadura en el sentido en que hoy las conocemos, recibió en general el apoyo de los acenepistas. La ACNP llega a las puertas de la Segunda República como referente del catolicismo social y de la derecha católica en España.

Durante la República, la ACNP se encontraría con el mayor reto para sus objetivos, que continuaba siendo la defensa de la Iglesia, quizás nunca tan directamente atacada como hasta entonces. El 4 de marzo de 1933 el anticlericalismo republicano llevó a la fundación de un partido político que, desde dentro del sistema, hiciera frente al laicismo beligerante. La CEDA agrupó a los partidos de la derecha católica, de los que Acción Popular, fundado por la ACNP, era el principal eje en torno al que se agrupaban pequeños partidos regionales que compartían la confesionalidad (Derecha Regional Valenciana, Unión de Derechas Independientes de Jerez de la Frontera y Sanlúcar de Barrameda; Derecha Regional Agraria de Cáceres y Plasencia; Unión Regional de Derechas de la Coruña; Acción Agraria Manchega de Ciudad Real; Acción Agraria y Ciudadana de Cuenca…). Su programa se resumía en el lema “Religión, Familia, Patria, Orden, Trabajo y Propiedad”.

Otros partidos quedaron fuera de la nueva CEDA, a pesar de tener algunos puntos en común. Es el caso de Renovación Española, procedente de Acción Católica, que el 19 de noviembre de 1933 formo, junto a otros partidos, coalición con la CEDA, lo que proporcionó 115 diputados en aquella legislatura. Era la primera fuerza parlamentaria, pero insuficiente para formar gobierno. Finalmente fue Lerroux quien encabezara el ejecutivo español y la CEDA tuvo que conformarse con formar una potente oposición. En 1934 tres ministros de la CEDA se incorporaron al gobierno, a pesar de la resistencia de la izquierda, que desencadenó la Revolución de 1934, en lo que para algunos es el primer paso hacia la guerra civil.

En cualquier caso, los partidos de izquierda tomaron nota y se presentaron unidos en febrero de 1936. Ganó el Frente Popular y Azaña se convirtió en Presidente de la República.

La polarización a la que llevó la Guerra Civil disolvió las diferencias entre los distintos sectores de la izquierda y la derecha. El bando nacional era (con contadas excepciones) el bando de la CEDA, por lo que muchos de sus dirigentes se integraron en Falange.

Finalizada la guerra, la ACNP recupera su protagonismo natural, pese a que otros grupos como la Falange monopolizaban la actuación política. No obstante, los propagandistas contribuyen desde la enseñanza, la economía o la jurisprudencia a la construcción del Estado.

De 1945 a 1951 se produce la consolidación interna de la ACNP. Son también los tiempos del final de la Segunda Guerra Mundial, por lo que la victoria de los Aliados supone ciertos cambios en el régimen que, en general, podemos calificar como pérdida de peso de la Falange y entrada de grupos católicos en la Administración. Entre esos grupos, la ACNP adquiere mayor peso e impulsa en la década de los 50 y primeros 60 la democracia cristiana y el desarrollo de un régimen económico capitalista, más próximo a la tendencia que el bloque occidental está viviendo.

Tras una crisis en los últimos 60, la ACNP se revitaliza y alcanza puestos de poder en el Gobierno de Arias Navarro en 1974.

A finales de los 60 la ACNP intentó recuperar su papel en los medios de comunicación social. A través de la Editorial Católica, pretendió hacerse con El Correo de Andalucía. Lo consiguió de facto durante un par de años y más tarde, en 1972 mediante un aumento de la participación accionarial, pero el periódico, de tradición progresista, acabó tomando rumbo propio. Como se indica en este artículo del Diario de Sevilla, los motivos de la destitución de su director, José María Javierre, están aún por esclarecer.

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About catolicismoypolitica

Mi nombre es Carlos Martínez. Nací en la provincia de Badajoz, en 1940. Me licencié en Filosofía y Letras en Madrid, pero durante mucho tiempo tuve que dedicarme a cuidar del negocio familiar. De modo que, aunque no ejercí ninguna profesión relacionada, los estudios siempre fueron mi pasión y continué mi formación a distancia con las licenciaturas en Derecho y posteriormente en Ciencias Políticas. En cuanto pude, marché a estudiar a Estados Unidos, a Suffolk donde obtuve el doctorado en Historia cum laude con una tesis sobre el Maine. Durante ese mismo período fui ‘spanish lecturer’ y posteriormente ejercí allí la docencia. Después de mi jubilación desarrollo mi vida en España y continúo acudiendo algunas temporadas a Estados Unidos como profesor invitado. Eso sí, sigo encontrando nuevos asuntos sobre los que interesarme y seguir estudiando. En este sentido, Internet me parece un interesante medio para difundir parte de los conocimientos adquiridos. Con este blog sólo pretendo compartir algunas reflexiones primerizas sobre diversos movimientos del laicado católico.

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